Deportes
El español Longoria quedó bajo la lupa en River
El director deportivo saludó uno por uno a los jugadores tras la derrota ante Gimnasia.
El director deportivo saludó uno por uno a los jugadores tras la derrota ante Gimnasia.
Pablo Longoria quedó en el centro de las críticas por el mal comienzo del segundo semestre de River y, tras la derrota por 1-0 ante Gimnasia en La Plata por la segunda fecha del Torneo Clausura, se ubicó en la zona de vestuarios del estadio Juan Carmelo Zerillo para saludar individualmente a los futbolistas dirigidos por Eduardo Coudet.
El español había observado la previa del encuentro junto a Enzo Francescoli y volvió a aparecer en el mismo sector una vez consumado el resultado adverso. Longoria permaneció allí para acompañar a cada integrante del plantel mientras abandonaba el campo de juego, en medio de una nueva noche de decepción para el conjunto de Núñez.
River perdió sus primeros dos encuentros del Clausura, ante Barracas Central y Gimnasia, sin convertir goles, luego de haber quedado eliminado frente a Aldosivi en la Copa Argentina. Ante el Lobo tuvo el 74 por ciento de la posesión, pero terminó el partido sin generar ocasiones claras y con apenas 0,3 goles esperados.
El flojo funcionamiento comenzó a poner a Coudet bajo observación, aunque los cuestionamientos también alcanzaron a la dirigencia y especialmente a Longoria, encargado de coordinar la planificación deportiva, las incorporaciones, las salidas, el scouting y la relación entre el plantel profesional y las divisiones juveniles.
Una de sus primeras grandes determinaciones después de la salida de Marcelo Gallardo fue impulsar una fuerte reducción del plantel. En acuerdo con la conducción deportiva, River separó a 15 futbolistas y los envió a entrenarse de manera diferenciada, con el objetivo de achicar la masa salarial y encontrarles nuevos destinos.
La decisión generó malestar por las formas utilizadas, especialmente porque varios de los marginados eran referentes o habían sido incorporados por cifras importantes. Además, la mayoría todavía no consiguió club y continúa cobrando su contrato mientras trabaja apartada en el predio de Cantilo.
Longoria también empezó a ser cuestionado por las operaciones realizadas durante el mercado de pases y por la falta de resultados inmediatos, pese a la llegada de nombres de jerarquía como Nicolás Otamendi y Ángel Correa.
El gesto de esperar y saludar a los jugadores apareció como una señal de acompañamiento en plena crisis, pero no alcanzó para frenar el descontento de los hinchas, que comienzan a exigir respuestas tanto al cuerpo técnico como a quienes diseñaron el actual proyecto futbolístico.




















