Curiosidades
Rinoplastia: por qué no debería centrarse solo en lo estético
Muchas consultas por el aspecto nasal esconden problemas que afectan el paso del aire. Es importante no separar función y apariencia al pensar en una cirugía.
Muchas consultas por el aspecto nasal esconden problemas que afectan el paso del aire. Es importante no separar función y apariencia al pensar en una cirugía.
La cirugía de nariz suele asociarse, en primer lugar, con un cambio estético, pero, detrás de una consulta por una giba (protuberancia o prominencia anómala), una punta caída o una asimetría, también pueden existir dificultades respiratorias que el paciente arrastra desde hace años sin haberle prestado demasiada atención.
Dormir con la boca abierta, roncar, sentir que entra poco aire o notar que un lado de la nariz funciona peor que el otro son señales que muchas veces se naturalizan, pero no deberían leerse como un detalle menor. La nariz cumple un papel central en la respiración: filtra, humedece y regula la temperatura del aire cuando ingresa a nuestro organismo y va camino hacia los pulmones. Cuando eso no ocurre bien, pueden aparecer consecuencias que van mucho más allá de lo visible.
“La nariz no debe pensarse solo desde la forma. Es una estructura estética, pero también funcional, y ambas dimensiones están completamente relacionadas”, explicó Ana Cofré (M.N. 117.124 – M.P.R.N. 8.815), médica especialista en Otorrinolaringología en un informe.
Según la experta, el síntoma más frecuente del tabique desviado es la dificultad para ventilar por la nariz. Además, advierte que una obstrucción importante puede empeorar trastornos del sueño por la necesidad de respirar por la boca durante la noche y también señala que muchas personas tienen algún grado de desviación septal (desplazamiento de la pared ósea y cartilaginosa que separa las fosas nasales), aunque no siempre con síntomas.
En paralelo, la rinoplastia sigue estando entre las cirugías estéticas más realizadas del mundo. De acuerdo con la encuesta global 2024 de la International Society of Aesthetic Plastic Surgery, se efectuaron alrededor de 1 millón de procedimientos de este tipo en el último año relevado, una cifra que la mantiene entre las intervenciones faciales más demandadas.
Cuando lo que se ve no cuenta toda la historia
Uno de los puntos más importantes, según los especialistas, es que no siempre lo que motiva la consulta coincide con el verdadero origen del problema. Una persona puede querer cambiar la forma externa de su nariz y, al mismo tiempo, presentar alteraciones internas como desviación del tabique, hipertrofia de cornetes, colapso de la válvula nasal, pólipos o sinusitis.
Eso vuelve imprescindible la evaluación previa. “Muchas veces el paciente consulta por un aspecto puntual de la nariz, pero durante el examen aparecen alteraciones internas que también conviene corregir. Si eso no se estudia antes, puede resolverse lo estético y dejar sin tratar el componente funcional”, señaló Cofré, quien es directora del Centro Patagónico de Otorrinolaringología.
El punto no es menor, ya que, cualquier intervención que modifique la estructura nasal puede tener repercusión sobre el interior de las fosas nasales, por lo cual, una cirugía planificada solo desde lo externo corre el riesgo de generar o empeorar una obstrucción después del procedimiento.
En ese sentido, el enfoque actual apunta a entender la nariz como una unidad y ya no se trata de elegir entre salud o estética, sino de evaluar cada caso de manera integral: historia clínica, síntomas, examen físico, endoscopia nasal y, en algunos pacientes, estudios por imágenes, forman parte del análisis que permite definir la técnica más adecuada.
Respirar mal también afecta el descanso y la vida diaria
Respirar por la nariz de manera deficiente puede parecer una molestia menor, pero, a largo plazo, tiene impacto en la vida cotidiana. El descanso nocturno suele ser uno de los primeros aspectos alterados y, cuando el paso del aire no es bueno, aumenta la tendencia a respirar por la boca, aparecen ronquidos y, en algunos casos, puede empeorar la calidad del sueño.
“La consulta no debería llegar solo cuando la persona ya está decidida a operarse por una cuestión estética. Si hay obstrucción, ronquidos, respiración bucal o pérdida del olfato, también en algunos casos afecta al oído por la comunicación tan cercana, es importante estudiar qué está pasando”, remarcó Cofré.
La evidencia científica más reciente acompaña esa mirada. Una revisión sistemática publicada en 2024 concluyó que la rinoplastia funcional puede mejorar de manera significativa la calidad de vida de los pacientes. Otra revisión, también de 2024, sobre cirugía nasal en adultos con apnea obstructiva del sueño observó mejorías en parámetros subjetivos como calidad del sueño, somnolencia y tolerancia al CPAP, aunque aclaró que la cirugía nasal aislada no debe considerarse el tratamiento principal de la apnea.
Esto ayuda a poner el tema en contexto. Corregir una alteración nasal puede mejorar la respiración, aliviar síntomas y favorecer una mejor recuperación del descanso, pero no todas las personas necesitan la misma intervención ni todos los cuadros se resuelven del mismo modo.
La tecnología ayuda, pero no reemplaza el diagnóstico
En los últimos años, una de las técnicas que más visibilidad ganó fue la rinoplastia ultrasónica. Se trata de una herramienta que permite trabajar el hueso con mayor precisión y menor agresión sobre los tejidos adyacentes. Eso puede traducirse en menos inflamación, menos hematomas y un postoperatorio más llevadero.
De todos modos, los especialistas insisten en que la innovación técnica no reemplaza la evaluación médica. “La tecnología puede aportar precisión, pero lo decisivo sigue siendo el diagnóstico. Antes de pensar en cómo se va a operar, hay que determinar qué necesita realmente ese paciente”, indicó Cofré.
La tendencia actual en cirugía nasal va justamente en esa dirección: evitar que una nariz quede armónica por fuera, pero funcione peor por dentro. En otras palabras, buscar un equilibrio entre forma, soporte y paso del aire.
Ese cambio de enfoque es central. La nariz ocupa un lugar destacado en la cara, pero también tiene una función vital. Por eso, cuando se analiza una rinoplastia, el objetivo no debería limitarse a cómo se ve el perfil, ya que, también importa, y mucho, cómo se respira después.



















