La ONG surgió hace 18 años en Mar del Plata. La directora, Guillermina Graciano, cuando era chica vivió un tiempo en la calle, en Villa Lugano, y a partir de sus experiencias decidió trabajar para ayudar a quienes están en la misma situación. “Estudió en la Universidad, ya tiene cinco títulos. Ella siempre dice que así como ella pudo salir de la calle, quiere intentar sacar a otros”, destaca Gisele Hassan, quien forma parte de Palestra.
Graciano se radicó en Mar del Plata junto a su esposo. Una vez que comenzó a trabajar con su equipo, con el tiempo empezaron a abarcar todas las aristas de las problemáticas sociales. “La ideas era sacar a los chicos de la calle y poco a poco fueron surgiendo los lugares donde hospedarlos, como hogares o centros de día. Después se anexaron otros programas, que surgían a partir de las necesidades previas de esos chicos”, describe.
El proyecto principal de este año es el trabajo con mujeres víctimas de violencia de género. “Las ayudamos, capacitamos, damos charlas, las acompañamos a hacer la denuncia, les brindamos contención. Cuando una mujer se va de la casa que compartía con el agresor, está sola, no tiene familia, amigos, ni lugar a dónde ir hasta que detengan al hombre que la agredió”, explica.
Hassan afirma que es una problemática que conlleva otros inconvenientes, “para los que también hay que empezar a generar distintas soluciones”. “Por eso Palestra fue creciendo desde una idea inicial de ayudar a los chicos de la calle hasta la actualidad, que cuenta con centro de día, centro juvenil, los chicos hacen deportes, se trabajan las adicciones desde distintas aristas y la vulnerabilidad, y se ayuda a mujeres que viveron situaciones de violencia”, resalta.
"Oye, chica!", un programa para mujeres
Durante el inicio la pandemia, Palestra colaboró con la gente en situación de calle que era alojada en el Complejo de Chapadmalal. “Cuando iniciábamos el programa Volver a casa estábamos en plena pandemia. La gente necesitaba ayuda, no estaba contenida, tenían techo pero un montón de asuntos para resolver. Armamos grupos para ayudarlos, conocer qué podían hacer”, recuerda.
Sin embargo, advierte que en la cuarentena “hubo muchos casos de violencia de género y la víctima no podía salir de la casa”. “Aumentó el índice de violencia, porque estaban todos encerrados en su casa. Entonces comenzamos a trabajar en el empoderamiento de la mujer, emprendedurismo, y lanzamos un gran proyecto, Oye Chica!”, expresa.
El objetivo es generar la primera cocina comunitaria para ayudar a las mujeres para que, cuando regresen a sus casas, tengan un ingreso y puedan llevarle el alimento a sus hijos. “Cuando sacan al agresor, la mujer vuelve a la casa con sus hijos pero no tiene nada. No tiene oficio, trabajo, amigos, familia, currículum. Los violentos desarticulan los vínculos con el entorno y las mujeres quedan solas”, sostiene Hassan.
“Construimos una cocina comunitaria para que alimenten a sus hijos, pero donde también puedan trabajar. Vienen a cocinar y a algunas se pueden llevar las viandas para sus casas. No comen en el comedor, sino que comen en su casa lo que se prepara– explica–. Que optimicen su tiempo con sus hijos y mientras tanto, trabajan, tienen un ingreso y el oficio de la cocina, que luego les permite buscar empleo”.
Palestra trabaja en la construcción de este espacio en la calle Cerrito al 1200, para el que reciben donaciones de materiales. En el lugar, entre otras cosas, funcionarían aulas para el plan Fines, “para que los vecinos terminen el secundario, porque no van a los lugares que hay disponibles, entonces en el barrio tendrían un acceso más fácil”.
LoveRun, la correcaminata familiar y solidaria
Para cerrar el año, Palestra realizará la tercera edición de LoveRun, una correcaminata familiar y solidaria. Así, retornará en forma presencial la actividad que inició 2019 y que, a causa de la pandemia, tuvo que adoptar un formato diferente para la edición 2020.
Será el 31 de diciembre, a las 8, en el Corredor Saludable de la zona de Plaza España. “Vamos a hacer un circuito participativo de 5K con una distancia intermedia de 3K, con postas de hidratación ubicadas estratégicamente”, adelanta Hassan.
También está previsto la realización de sorteos para los que se inscriban en la carrera.
El objetivo es juntar fondos para continuar con los proyectos. Los interesados pueden inscribirse en Córdoba 2429 o de forma virtual en eventbrite.com.ar/e/loverun-3-edicion-tickets-168889002553. El valor base será de 300 pesos, que otorga el derecho a participar y a colocarse el número dorsal que permitirá también obtener premios a través de diferentes sorteos. Habrá también donaciones de 900 pesos, que incluyen dorsal y remera, y de $ 1.200, con dorsal, remera y mochila. Lo recaudado será destinado a continuar con los trabajos de la ONG.
Sin embargo, hay más formas de colaborar. “La gente puede sumarse con trabajo, para continuar la construcción, o dando talleres. También pueden ayudar con materiales, dinero o hasta donando muebles que ya no usan. Abastecemos muchos lugares y contamos con ayuda de gente que nos acompaña, pero siempre se necesitan manos solidarias”, remarca Hassan.