Luego de allanar su domicilio y encontrar el cuerpo de Fernández, Galarregui se dio a la fuga por el patio de su casa tras escuchar a la policía.
Es un hombre de 56 años sin barba, alto y robusto qué para darse a la fuga se tomó el 522 en 3 de febrero y Arturo Alió al rededor de las 12 del medio día.
Actualmente han circulado por las redes diferentes fotos sobre el presunto femicida, lo que ha generado incertidumbre de su físico.
El cadáver de Rocío Fernández, la joven de 27 años que estaba desaparecida y fue hallada sin vida en el interior de una heladera, fue sometido a la autopsia y los resultados son llamativos.
Pese a que no hay un comunicado oficial, se pudo saber que la víctima sufrió un duro golpe en la cabeza que le produjo un traumatismo encéfalocraneano y una fractura en el hueso hioides de su cuello. Fernando Berlingeri, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº4 encargado de la causa, estuvo presente en el procedimiento donde se pudo conocer que la víctima abría sido asesinada entre la tarde del domingo y el día lunes. La mujer de 27 años, que había sido vista por última vez entre la noche del viernes y la madrugada del sábado, presentaba varios signos de violencia en distintas partes del cuerpo.
Por el crimen de Rocío Fernández, hasta el momento el principal sospechoso es Juan Carlos Galarregui, un hombre de 56 años que es el propietario de la casa donde tuvo lugar el macabro hallazgo. Se logró dar con la ubicación de la victima a partir de un mensaje que Fernández le envió a un amigo suyo el sábado: "Cualquier cosa voy a estar en este lugar", le escribió la joven y le compartió su ubicación, según declaró el fiscal ante la prensa.
En un primer momento se allanó la vivienda que arrojaba la ubicación, pero los vecinos señalaron a una casa lindera donde "solía haber conductas extrañas con mujeres" y allí encontraron a Rocío.
En el interior de la propiedad donde apareció el cadáver de la joven también se secuestraron algunos teléfonos celulares como tambien grandes cantidades de marihuana.