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El Discurso de Guillermo Montengro en la Apertura de Sesiones 2025

Así se manifestó con éstas palabras durante el discurso de apertura de sesiones ordinarias en el HCD

Hoy me toca volver a abrir las sesiones ordinarias del Honorable Concejo Deliberante.

Y, al igual que las veces anteriores, lo hago con un objetivo: dejar bien en claro de qué lado estamos, qué defendemos y qué proponemos de cara al futuro. Hace cinco años iniciamos un camino: defender al que hace las cosas bien. Trabajamos, y seguimos haciéndolo para transformar Mar del Plata en una ciudad con orden y con reglas claras.

Porque estamos convencidos que la ciudad crece cuando hay previsibilidad y cuando dejamos de romantizar el caos. Muchos me critican por ser duro, incluso me denuncian penalmente. Me tildan de sheriff, de insensible, de que me excedo en mis atribuciones como intendente. No hay que tenerle miedo a la palabra dureza. Yo no le tengo miedo.

Estoy convencido que es lo que necesitamos. Desde mucho antes de ser intendente insisto con que las leyes tienen que ser más duras, que la justicia tiene que dejar de proteger los derechos de los delincuentes y proteger los derechos de los ciudadanos, que las fuerzas de seguridad tienen que tener órdenes claras en esa línea. Por ejemplo, desde hace 10 años que insisto en que hay que bajar la edad de imputabilidad. No podemos admitir que cada vez que tenemos un delito cometido por un menor sea el momento de debate de la edad de imputabilidad.

Hay que bajarla porque el que delinque es un delincuente y el que mata es un asesino. Y esta posición mía no es de hoy ni de ahora. Por eso, quiero ser claro desde el inicio: en Mar del Plata, y en lo que a mí me corresponde, no voy a hacer lugar a las mafias, a los extorsionadores. Tampoco voy a permitir que haya privilegios para unos pocos.

Vamos a seguir defendiendo a los marplatenses que trabajan, a los que invierten y generan empleo, a los que no buscan prebendas del Estado para subsistir. Porque en cada uno de los desafíos que nos fuimos planteando a lo largo de estos años, muchos de los cuales requirieron la intervención de este Concejo, se puede ver esto. Tomemos como ejemplo uno de los principales objetivos que planteamos desde el inicio de mi gestión: ordenar y controlar el espacio público de la ciudad y respetar la propiedad privada. No solo por un pedido ciudadano, sino porque es una cuestión de justicia. Lo hicimos cuando sacamos la zona roja del zaguán del vecino.

Y durante la discusión de esta ordenanza se vieron dos claras posturas: la nuestra, que defendía el derecho de los vecinos a vivir en paz en sus propias casas; y la de los que defendían a los travestis que habían tomado la calle, extorsionaban y generaban violencia en los barrios. Lo hicimos cuando enfrentamos con todas las herramientas disponibles las tomas ilegales, tanto las directas como las disfrazadas de legalidad. Impedimos que 140 hectáreas en El Marquesado fueran usurpadas por organizaciones sociales conducidas por Juan Grabois.

Un territorio que intentaron convertir en su bandera de resistencia. Y es por esto también que hay que investigar a fondo el incendio intencional de hace pocos días. No lo digo yo. El primero en avisarme del incendio fue un vecino, Antonio. Enseguida dimos aviso a las dotaciones de bomberos, a la policía y desplegamos las fuerzas locales. La pérdida para las familias afectadas es enorme, ni hablar el miedo de quienes viven alrededor. Lo que está claro es que esto es responsabilidad absoluta de grupos que, con la excusa de sus ideales, nos arrastran a todos a su caos poniendo en riesgo vidas y propiedades.

Y lo hicimos también cuando avanzamos en el combate a los trapitos. Porque lo que buscamos es que Mar del Plata deje de ser una ciudad donde los vivos hacen negocio en la calle mientras el comerciante que paga impuestos es el que sufre. La mafia define su conducta como un grupo que te “cuida” y te “protege” a cambio de tu “libertad”, y la entrega de tu vida y tus bienes.

Así veo yo a los trapitos: no cuidan el coche de nadie más que de ellos mismos si no les das plata. Enaltezco el trabajo de la Patrulla Municipal, dependiente de la Secretaría de Seguridad y coordinado con fuerzas Provinciales y Nacionales. Ponen el cuerpo. Se juegan la vida y la integridad de su persona todos los días. Son héroes. Y esos héroes encontraron prófugos de la justicia.

Y yo los aplaudo. Vamos a seguir haciéndolo, porque no hay ciudad posible sin orden. Porque estamos acá para defender al que cumple las reglas y trabaja todos los días, no al que se aprovecha del desorden. Vamos a continuar con los operativos contra trapitos, usurpadores y cualquiera que pretenda adueñarse del espacio público o convertirlo en tierra de nadie. Le pese a quien le pese. Quiero decirles algo, tengo muy en claro cuáles son los derechos que hay que defender: el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad.

Tengo muy claro que no se puede seguir gastando millones en relatos sobre la “ampliación de derechos” cuando los más básicos están en peligro. Y en esto, la prioridad es clara: orden, seguridad y reglas de juego justas. Porque si no defendemos estos derechos primarios, todo lo demás es humo. En ese esquema es que también agradezco la ordenanza de creación de la Patrulla Municipal, allá por el 2020. Porque hasta ese momento, lo que podíamos hacer en materia de seguridad era simplemente poner más cámaras, aportar tecnología o recursos a las fuerzas de seguridad provinciales o nacionales.

Y, a pesar de que no podemos contar con una fuerza de seguridad propia, con esta herramienta pudimos dar respuestas concretas a las demandas relacionadas con una de las funciones principales que tiene un Municipio para mí: mantener el orden en el espacio público. Por eso creamos un grupo especializado dentro de la Patrulla Municipal, con formación específica y equipamiento para intervenir en situaciones de violencia en la vía pública. En 2025 ya actuamos en más de 600 denuncias de vecinos y turistas que fueron víctimas de aprietes y extorsión por parte de trapitos. Y quiero que quede claro: esto no es laburo, es delincuencia. Y los vamos a seguir sacando de las calles. A esto se suman los operativos de control en la vía pública.

El año pasado secuestramos casi 5.000 motos y 1.500 autos; y en lo que va del 2025 ya superamos las 400 denuncias de picadas ilegales desarticuladas. Las calles no pueden ser tierra de nadie. No puede ser que el vecino tenga que esquivar motos que andan como si fueran dueños del asfalto. El espacio público es de los vecinos, no de los que imponen el caos. Con estos controles que realizamos a través de la Patrulla Municipal que tanto le molesta a muchos, también logramos junto a las fuerzas de seguridad la aprehensión de 377 personas, muchas de ellas vinculadas a usurpaciones y ocupaciones ilegales. Porque cuando decimos que vamos a recuperar la ciudad, lo hacemos en serio.

Sacamos delincuentes de casas tomadas, desarmamos bandas que se escondían en la calle y reforzamos el control para evitar que sigan avanzando. Esto no es solo una cuestión de orden público, sino de justicia para quienes hacen las cosas bien y respetan la ley. Pero del mismo modo que recuperamos el espacio público en distintos puntos de la ciudad, hay un lugar que representa uno de los reclamos históricos de los marplatenses: Punta Mogotes. Punta Mogotes no es de un gobierno de turno. Punta Mogotes es de los marplatenses.

Y como marplatenses, tenemos que decidir sobre su futuro. Hoy, lamentablemente, esta postal es un hueco de tres kilómetros entre dos partes de una misma ciudad que crecieron y se reactivaron. Todo su centro comercial y toda la zona sur están desconectadas por un vacío administrado desde La Plata. Llevamos años gestionando para que el control de este espacio vuelva a donde pertenece: a la ciudad, a sus vecinos. Tiene que quedar claro: no lo estamos pidiendo para la Municipalidad, lo estamos pidiendo para Mar del Plata. Para que se integre de verdad al resto de la ciudad, para que deje de ser un área sin planificación y sin visión de futuro. Esto no es una cuestión de política partidaria, es una cuestión de sentido común.

Y acá aprovecho para hablarles a los concejales de todos los bloques: creo que todos sus jefes políticos, Sergio Massa, Fernanda Raverta, Juan Grabois y Axel Kicillof, estarían de acuerdo con que pase a administración marplatense. No nos vamos a quedar callados. Punta Mogotes tiene que volver a los marplatenses. Y vamos a insistir hasta que eso pase. Porque esta no es una discusión de gobiernos, es una deuda con la ciudad.

Porque es un disparate que una parte de Mar del Plata no le pertenezca a la ciudad. Queremos que los vecinos puedan disfrutar y conectarse con la zona, que esos kilómetros tengan movimiento todo el año y que se integren al crecimiento y la energía del resto del Partido. Que Punta Mogotes siga en manos de la Provincia es una deuda de la época de la dictadura. Dejen de militar esa deuda y empiecen a militar para Mar del Plata. Porque yo lo veo al revés: no es la ciudad la que le debe algo a la Provincia, es la Provincia la que tiene una deuda con los marplatenses. Y si queremos una Mar del Plata con reglas claras y con un futuro ordenado, recuperar Punta Mogotes es un paso clave. Y espero que, en este Concejo Deliberante, nadie se quede en excusas. Esta es la oportunidad para hacer lo correcto. Porque, al final del día, esta discusión no se limita a un sector de la costa. No es solo una cuestión de gestión. Es parte de una discusión más profunda: qué ciudad queremos. Mar del Plata, por su magnitud, necesitaba sentar las bases para un desarrollo ordenado, dejando atrás el estancamiento y la oscuridad en la que había quedado atrapada. Con una población mayor a la de ocho provincias argentinas, su importancia para la Provincia y para el país es indiscutible. Por eso, desde el primer día trabajamos para generar las condiciones que le den a la ciudad un rumbo claro, siempre de la mano del sector privado.

Sin dogmas, y con la flexibilidad necesaria para ajustar estrategias cuando sea necesario. Porque la realidad es dinámica y exige adaptación, pero sin perder de vista las líneas generales. Y en ese camino, este Concejo Deliberante jugó un papel clave. Así fue como impulsamos el desarrollo del sector industrial, completando nuestro primer parque y avanzando en el segundo, ubicado en la zona de la Ruta 88 y Batán. Así fue como los polos logísticos crecieron estratégicamente en los accesos a la ciudad, en cada una de sus rutas.

Así fue como fomentamos áreas específicas para desarrollos inmobiliarios, generando empleo y ampliando la oferta tanto de viviendas como de hospedaje. Así fue como creamos y seguimos consolidando nuevos distritos: el Tecnológico, el de Arte y Diseño, y el del Parque de los Deportes, con la licitación en curso del Estadio Minella y el Polideportivo.

Así fue como impulsamos zonas destinadas al entretenimiento, como Playa Grande y toda el área del Faro. Así fue como potenciamos nuevos productos turísticos, desde las playas de Chapadmalal hasta las Sierras. Y así fue como facilitamos la instalación y el crecimiento del sector comercial y gastronómico en toda la ciudad. Recordemos que hoy un comercio que se abre tiene su habilitación antes de inaugurar. Hasta hace no mucho tiempo pasaban hasta 10 años para que el que invierte y da laburo tuviera la habilitación respectiva. Pero el desarrollo de Mar del Plata no se limita a esto, sino que también se ve en cada barrio, con obras y mejoras que garantizan que la ciudad avance de manera equilibrada y ordenada.

Por eso, seguimos avanzando en la recuperación del espacio público en cada punto de la ciudad. En Sierra de los Padres, mantenemos y consolidamos los caminos rurales para mejorar la conectividad y garantizar que quienes viven y producen en la zona puedan hacerlo en mejores condiciones. En Batán, duplicamos el mantenimiento de calles, reforzamos el control del tránsito y seguimos recuperando espacios públicos a través del sistema de padrinazgo. En la zona del Puerto, además de las mejoras de infraestructura, sumamos herramientas de inspección para garantizar que el crecimiento del sector sea ordenado y sin irregularidades. Lo mismo en Chapadmalal, donde seguimos mejorando plazas, luminarias y espacios públicos para que el crecimiento de la zona se haga con planificación. Y en Estación Norte, además de fortalecer la limpieza y mantenimiento de espacios públicos, reforzamos el control sobre la ocupación irregular del espacio urbano.

Y este año también seguimos ampliando la infraestructura de agua potable con la vinculación de los sistemas de acueductos Norte y Sur, mejorando el suministro en barrios de la zona Sur y en áreas industriales y logísticas clave. También vamos a extender la red hacia el aeropuerto, optimizando el servicio en la terminal aérea y beneficiando a vecinos de la zona. Todo con un esquema de planificación que permite que cada nueva inversión privada aporte al crecimiento de la ciudad en su conjunto. Además, seguimos reforzando los controles y el mantenimiento en plazas, parques y paseos, asegurando que los espacios públicos de toda la ciudad estén en condiciones. Para eso, reestructuramos las cuadrillas de trabajo, asignándolas por zonas y competencias, lo que permite mayor eficiencia y resultados visibles en cada barrio. Este año también vamos a seguir avanzando con el mantenimiento y la recuperación de calles en distintos puntos de la ciudad, duplicando la cantidad de cuadras mejoradas en comparación con años anteriores. Ya trabajamos en Belgrano, Santa Rosa del Mar, Las Heras, Bosque Grande y Jorge Newbery, y vamos por más. Vamos a continuar con el plan de repavimentación, que en 2024 alcanzó los 170.000 metros cuadrados y este año se seguirá ampliando.

Una calle en condiciones no es solo una obra más, es garantizar que el que va a laburar, el que lleva a sus hijos a la escuela y el que apuesta por su comercio pueda moverse tranquilo por su ciudad. Y eso también se refleja en la iluminación. En 2024 reemplazamos más de 9.000 luminarias de sodio por LED, mejorando la seguridad en los barrios y reduciendo costos.

Este año seguimos avanzando en corredores seguros y accesos estratégicos, priorizando los sectores que más lo necesitan. Seguimos optimizando cada peso para que la inversión en infraestructura llegue a más lugares y genere un impacto real en la vida de los marplatenses. Y esta generación de condiciones de la que venimos hablando dio y sigue dando resultados concretos. Para quienes aún piensan que en Mar del Plata no hay oportunidades, solo basta con recorrer la ciudad y ver cómo crece.

En los últimos años tuvimos un récord de aperturas comerciales, la llegada de marcas que antes ni consideraban instalarse acá y un boom de la construcción sin precedentes. Starbucks, COTO, Dexter, Kentucky y Dandy, entre muchas otras, ya son parte del entramado comercial de la ciudad. Y otras marcas de renombre mundial, como Hard Rock Café y Decathlon, ya confirmaron su desembarco y están en camino a abrir sus locales. Algunas de estas empresas incluso abrieron más de una sucursal, lo que demuestra que Mar del Plata es un lugar donde los negocios no solo llegan, sino que crecen.

Y lo repito por si no quedó claro: esto no es una casualidad, esto es porque hay reglas claras, previsibilidad y un modelo de ciudad que incentiva la inversión privada. Por otro lado, seguimos consolidandonos como un destino turístico estratégico, no solo a nivel nacional, sino también internacional. Con acciones específicas para atraer turistas, mejorar la conectividad aérea y la conectividad terrestre.

El turismo joven sigue en crecimiento, así como los eventos deportivos y culturales que dinamizan la economía local sin depender del gasto estatal. Este año, la ciudad será sede de la Semana Internacional del Yachting, la Maxi Olimpiada con más de 10.000 atletas, el Maratón de la Ciudad, el Campeonato Sudamericano de Atletismo, y el Enduro del Invierno (ahora parte del campeonato mundial), entre otros. Quiero recordarles que hace 3 años me denunciaron penalmente por este último evento. Pero el impacto de Mar del Plata no se detiene ahí: también es un punto de referencia en el deporte nacional e internacional. Avanzamos en un nuevo modelo de gestión deportiva, promoviendo la participación del sector privado para potenciar la infraestructura y atraer eventos de primer nivel.

Con la licitación para la concesión del Estadio Minella y el Polideportivo Islas Malvinas, buscamos garantizar su mantenimiento y mejorar su funcionalidad sin que eso implique costos para los marplatenses. Lo mismo hicimos con la Maratón de Mar del Plata, que pasó de ser un evento con deudas a convertirse en una de las carreras más importantes del país, con récord de inscriptos y financiamiento privado.

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